Kintsugi: el Valor de la Imperfección

Una auténtica filosofía vital, que propone que las heridas que nos hacemos en el paso de la vida no han de ser ocultadas, sino vistas con orgullo.

Me resulta sumamente interesante el concepto del arte de reparar en oro o Kintsugi, les comparto un texto del Canal Sénior ‘Cicatrizar en oro: Kintsugi para la recuperación emocional’, por Cristina Andrés Andino, licenciada en psicología: «El Kintsugi es mucho más que una técnica de reparación de la cerámica. Se trata de una auténtica filosofía vital, que propone que las heridas que nos hacemos en el paso de la vida no han de ser ocultadas, sino vistas con orgullo.

Desde sus orígenes en el Japón medieval, el Kintsugi ha evolucionado hasta convertirse en una valiosa perspectiva vital que nos puede servir para afrontar nuestros problemas. (…)

Origen y evolución del Kintsugi

El origen de la técnica del Kintsugi se remonta cinco siglos atrás, en el Japón gobernado por emperadores y señores samurái. Cuentan las historias que el poderoso shogun (gobernador) Ashikaga Yoshimasa quiso reparar dos de sus tazas favoritas para la ceremonia del té, para lo cual envió sendas piezas a China.

A la vuelta, el shogun quedó decepcionado con el resultado: los artesanos chinos se limitaron a unir los trozos con unas burdas grapas. Como no estaba contento con el resultado, se dedicó a buscar por todo Japón a los más finos artesanos de la cerámica para reparar sus preciadas piezas.

Finalmente, unos artesanos utilizaron un barniz espolvoreado en oro y encajaron las piezas. Esta técnica, que fue bautizada como Kintsugi (carpintería en oro), realza las fracturas de los objetos y cambia por completo la significación y la belleza de los mismos.

La técnica de la reparación en oro

El Kintsugi consiste básicamente en reparar los trozos de la cerámica con barniz de resina mezclado con oro o plata, limarla hasta obtener una superficie parecida a la original y esperar a que se seque. El secado es el punto clave de esta técnica, pues se trata de un proceso que puede llevar semanas o incluso meses.

Una vez terminado el proceso, tendremos un objeto completamente diferente al anterior, cuyas heridas forman parte fundamental de su belleza. De hecho, en muchas ocasiones el objeto reparado con el Kintsugi es mucho más valioso que el objeto original.

Dado que no es posible romper dos objetos de forma idéntica, cada objeto reparado con este arte es único e irrepetible, lo cual los hace objetos muy codiciados en el mercado y por algunos coleccionistas de arte. (…)

El lado filosófico del Kintsugi: las heridas que nos hacen más fuertes

El Kintsugi ha devenido en una manera de concebir los desafíos de la vida mucho más allá de una simple técnica de reparación. El hecho de mostrar las roturas e integrarlas como una parte esencial de la belleza del objeto ha sido comparado con la manera en la que las personas afrontamos las adversidades y las usamos para crecer.

Nuestro paso por la vida nos trae alegrías y sinsabores. Todos hemos sufrido la pérdida de seres queridos, experiencias traumáticas, rupturas sentimentales y un largo etcétera que forman parte del bagaje vital de la mayoría de nosotros. Todas estas experiencias negativas conforman, para bien o para mal, parte de la esencia de lo que somos.

El Kintsugi propone que nuestras heridas vitales conforman una parte muy relevante de nuestro yo, y han de ser mostradas con orgullo como algo que nos hace únicos.

El valor de la imperfección

Aparte de enseñarnos que los golpes de nuestra trayectoria vital forman parte esencial de nosotros, el Kintsugi nos anima a apreciar la belleza de las imperfecciones.

Al igual que la cerámica reparada con el arte de la carpintería en oro, muchas personas son capaces de alcanzar la verdadera perfección aceptando sus propias imperfecciones. Nuestros fallos pueden ser nuestras cicatrices de oro: marcas que nos hacen únicos e irrepetibles, dueños de nuestra propia historia y consecuentes con nuestro pasado.»

Y se puede trasladar al desarrollo personal, en el sentido de volver nuestras falencias en ventajas. Todos podemos llegar lejos en el camino de la evolución, no importa desde donde se parta, incluso, es posible pensar que aquellas personas que tuvieron dificultades de cualquier tipo, impedimentos físicos, impedimentos económicos, impedimentos culturales, etc, son las personas que pueden llegar mucho mas lejos que quienes no padecieron ningún escollo, como si todo lo malo, de saber volverlo a su favor, resulta siendo el envión para despegar.
Y, si tienes todas las ventajas a tu favor, tampoco hay excusas para ir hasta la estratósfera de tus posibilidades.
Así que no hay excusas para llegar a donde sueñes.

Sin excusas!!! ADELANTE!!!

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